Pasamos los días tratando de juntar epifanías
de carnaval en el bar de Hueso
mientras Celcio pregunta
quiénes estamos dispuestos.
Y todos levantamos las mano ofreciéndonos
voluntariamente
a chupar el veneno
por más que sigamos sin saber
cuándo llegaron las primeras gaviotas
o dónde exactamente se ubicarían los “sectores medios”.
De lo que no nos quedan dudas es que los únicos pirómanos son los bomberos.